LA CASA DEL OLVIDO
Homenaje a Raúl Castro Olivera
En el resucito,
de su cálido aliento,
plasmó en mí,
sus sentimientos.
Su pincel, el atril y la paleta.
El rostro, del joven viejo,
ajeado por el viento.
El aroma a pipa,
saboreaba su poesía.
Mágicos encuentros,
bombos, quenas y guitarras.
"La casa del olvido",
sin darse cuenta,
dejó su estela.





